Pensiones y el espectro de la quiebra

De cal y de arena La semana pasada renunció en pleno el gobierno de Finlandia. Demasiado lejos aquel país del norte europeo y demasiado extraños sus problemas respecto a los nuestros, dirán algunos que no le pondrán atención al caso. Pero resulta que sí nos atañe si nos damos cuenta de la similitud que hay en el asunto que provocó esa renuncia: el régimen de pensiones del Estado finlandés está virtualmente quebrado. Quizás un espectro que podría no estar lejano aquí. Por la BBC supe que el gobierno del primer ministro Juha Sipila elaboró un plan de ataque al problema por el fondo de sus raíces y tomando en cuenta la causa principal del colapso, esto es, el envejecimiento de la población finlandesa, el crecimiento de la carga derivada de una mayor cantidad de ciudadanos pensionados y de los costos de la seguridad social por lo demás sobrecargados por la generosidad, en contraste con un lento incremento de la población cotizante. Sipila enderezó sus pasos hacia una reducción de costos por la vía de un retardo de la edad de pensión, un ajuste a los aportes, un menor monto del beneficio y otros recortes encaminados a despojar ?esa generosidad? del sistema. Además, la apertura del mercado a la participación de regímenes privados. En el Parlamento sus gestiones por larga data no encontraron eco. Entonces optó por renunciar ?tremendamente decepcionado y por responsabilidad política?. Ahora, los estamentos políticos finlandeses han de elegir un nuevo gobierno. Y han de ponerle la cara a un problema que podría estallarles en la cara. En Costa Rica, el régimen de asistencia social conocido como Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) padece cojeras y con parecidos pronósticos no muy estimulantes precisamente. Nuestra población envejece, como es natural, pero a marcha acelerada que no neutraliza la cantidad de población nueva que se incorpora a la vida laboral activa. En 1970 dentro del IVM había 32 trabajadores activos por cada pensionado. En 1980 había 20 activos por cada uno pensionado. En 2015 la figura era de 7X1. Y se calcula que para 2024 habrá 4 trabajadores empadronados por cada pensionado. Cada vez en mayor porción, el régimen tendrá que echar mano a los fondos provenientes de sus reservas. Para este año 2019 se estima que los aportes tripartitas (Estado, obreros y patronos) alcanzarían para cubrir tres cuartas partes de las erogaciones del sistema; el restante cuarto se financiaría desde los intereses generados por las reservas acumuladas por el régimen a lo largo de sus 70 años de existencia. Relación esta que irá invirtiéndose paulatinamente, hasta donde la cuerda aguante. Del tema, lo delicado y ominoso del tema, hay sobrada consciencia en los círculos actuariales de la Caja del Seguro Social y de los administradores de la SUPEN, con iniciativas de distinto contenido y dimensión. Todas las cuales no han encontrado, empero, el indispensable amparo político para enmendar a tiempo el IVM. Como ya está haciéndose habitual en nuestro país, la ausencia de voluntad política está cavando un hoyo institucional de peligroso impacto. En Finlandia, ?por responsabilidad política? el gobierno renunció. Eso no va a ocurrir aquí. (*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista
Fuente: El Pais